Vidas privadas 

Leo hoy en varios rotativos que un importante cantante puertorriqueño ha decidido hacer pública su orientación sexual.

Miles de periódicos en internet abren con dicha noticia.

Parece que vaya a derrumbarse el mundo: que porqué no lo dijo hasta ahora, que porqué mintió sobre su vida privada, que qué desfachatez a esta hora, que vaya papelón el de la supuesta novia mexicana, y más y más y más y más.

¡Qué cutrez¡

Cada uno tiene derecho a contar de su vida lo que le venga en gana. Sea verdad mentira o puro invento.
Lo que no tengo tan claro es que haya gente que se erogue el derecho a hablar de la vida de los demás, de sus asuntos íntimos, sin el permiso expreso de los afectados.

Esos autodenominados ‘periodistas’ y los miles de personas que se dedican a escribir columnas -previo pago- destinadas a airear supuestos elementos de la vida sentimental de los famosos me causan repulsa, vómitos y arcadas.

Que cada cual haga con su vida lo que quiera y que los juzgue quien tenga jurisdicción para ello.

Y me temo que esos periodistillas no la tienen.

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