Informaciones ‘veladas’

Voy a escribir sobre un tema polémico. Pero es sólo mi opinión, sin intención de ofender a nadie.

En mi pueblo dice que quien se pica, ajos come. Pues eso.

Voy a hablar de la polémica de los velos islámicos en los colegios españoles, públicos y privados.

Empezaré por el final.

Tras analizar las historias con que algunos medios de comunicación abren sus noticias, sus portadas, sus informativos, quiero llegar a la conclusión de que nos hemos vuelto todos un poco locos. Los informativos, los periódicos se han convertido en un medio para conseguir llamar la atención del informado, del cliente, así que cuanto más polémico pueda ser el tratamiento de la noticia, pues mejor.

Aunque para ello debamos convertir a la anécdota en categoría.

Así, por ejemplo, se convierte en noticia de seguimiento masivo el hecho de que no se permita la entrada en un instituto a una alumna por incumplir las normas del centro.

Vamos, es como si a vuestra hija no la dejaran entrar en el colegio por vestir con cadenas -porque ella es una punki convencida-, o por ir desnuda al colegio -porque en vuestra familia le habéis inculcado el amor por la naturaleza desde pequeña y es naturista practicante-, o por estar constantemente comiendo chicle y haciendo pompas con él -porque tiene un tick muy acentuado y está en tratamiento psiquiátrico desde los 12 años para ver si se le quita, y el psiquiatra pide ‘mucha comprensión’-. O porque come pipas reiteradamente y no recoge las cáscaras. O porque no se cambia el chandal después de hacer gimnasia y hace un olor que apesta. O porque ha llegado 5 veces tarde a la entrada y sólo permiten 4 retrasos injustificados. Las normas están para cumplirlas. Y punto.

¡Ah¡, ¿qué eso no es noticia? Pues hay que buscarle a algún tinte o sesgo para que lo sea, y a poder ser que se meta en las entrañas de un debate polémico.

Pues ya lo tenemos.

Es que no la dejan entrar ‘porque la norma tiene tintes de persecución religiosa’.

Eso sí que es noticia. Desplaza la unidad móvil. Sales en portada. Prioridad absoluta. Intenta convencer a amigos y amigas que la apoyen y a detractores. Destaca que hay movimiento de repulsa. Reacción. Acción. Contraataque. Revancha, incluso, a ser posible. Provoca, si no entran al trapo.

Mira si hay pegatinas. Intenta recoger alguna manifestación diciendo que habrán sido grupos ultra. ¿que nadie lo dice? Pues pregunta, joder. ¿que qué preguntas? Pues algo así como ¿crees que habrán sido grupos ultra? Pues no lo sé. Pero ¿crees que habrían podido ser? Pues sí. ¿Pues sí qué? Que si que habrán podido ser grupos ultra. Perfecto. Trabajo excelente. Ya tenemos la portada.

Es que las amigas dicen que ‘la apoyan’ pero sólo poquito. No quieren ser grabadas de cara y por supuesto no quieren que las echen. Da igual. Mejor, más morbo. Añadido. Les entrevistamos de espaldas (por supuesto, sin decir que cuando entran en el colegio acatan las reglas). Lo importante es que se vea un poco de ‘resistencia’ en el cumplimiento de esa norma. Y habrá que recordar, enfatizar, remarcar, resaltar hasta el infinito, que esa norma es presuntamente -siempre el adverbio delante, que no se os olvide- discriminatoria y atenta contra la libertad religiosa.

Así se construyen las noticias hoy en día. Los medios de comunicación fabricando sus propios temas de atención prioritaria. Lanzando a la opinión pública a un debate espúreo, que no interesa lo más mínimo, pero que puede originar un caldo de cultivo interesante para las próximas elecciones. ¿para quién? Eso ya se verá. De momento hay que crear el caldo de cultivo. Ya se embotellará cuando se tenga un comprador. Y cuanto más puje éste, pues mejor.

Me parece muy criticable levantar polémicas donde no las hay. Convertir en reglas situaciones que son únicamente casos particulares. De entre 500.000 mujeres musulmanes que viven en España han tenido que buscar un caso para ponerlo en el candelero de la presunta persecución y discriminación por motivos religiosos. Ahí es nada.

No lo entiendo. No lo veo. No creo que exista.

Sobre todo, porque son ganas de marear la perdiz. A doscientos metros de ese centro hay otro con otras normas distintas, totalmente permisivas con el uso de pañuelos en cabeza y otros detalles que aquí son irrelevantes.

Pero no. Hay que hurgar en la herida. Aunque no exista. Hurguemos, que hurgando conseguiremos provocar la herida.

Y para ello hay que buscar a gente dispuesta a hurgar. Ya la hemos encontrado. Ya tenemos a los periodistas dedicados a meter el dedo para crear llaga. ¡cuánta irresponsabilidad¡

Cuando vivía en España nunca -repito y reitero, nunca- vi episodios de discriminación por motivos religiosos. Claro, es cierto que vivía en una comunidad mayoritariamente cristiana, algunos incluso católico practicantes.

Veo un trato distinto a las religiones, en función del apellido que llevan detrás. También es cierto que la reacción de unos y otros frente a presuntos ataques a sus convicciones religiosas es tremendamente distinta.

Se puede satirizar la figura de Cristo hasta límites insospechados -una reciente muestra en el Festival de Málaga de cine-. Sólo algunos exacerbados creyentes reaccionan con manifestaciones, especialmente aquí en Estados Unidos, donde los grupúsculos extremistas cristianos son cada vez más numerosos, aunque sin quebrar el respeto a la libertad de creencias y las normas básicas de convivencia- En cambio, intenta lanzar alguna crítica contra el islam y sus tradiciones y puede suponerte una condena a muerte, en unos pocos casos -Rusdie, las viñetas del humorista danés, serían ejemplos de ello-, o una reacción en toda regla de la comunidad -por ejemplo en el caso de los desfiles de Moros y Cristianos en el norte de Alicante, por pasear por una alfombra con versos escritos del Corán-.

Probablemente esa distinta reacción genere un tratamiento distinto: más ‘respetuoso’ en algunos casos, más provocativo e incluso beligerante en otros.

Y yo, siempre pensé que el sentimiento religioso era íntimo y personal.

Pero veo que estaba totalmente equivocado.

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