confidencias

¿Cuántos lectores perdería El Confidencial si dejara de publicar la ‘doctrina oficial’ de los partidos políticos mediante sus plumillas de alcurnia?

¿Dejaría de ser un negocio rentable?

La resolución de este dilema en apariencia irreconciliable sólo podremos averiguarla si dejamos de pinchar en los artículos de los susodichos plumillas.

Se aceptan sugerencias.

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